Trucos para protegerse del sol
La población suele saber que el sol es dañiño para la salud, pero los hábitos que adoptamos en verano nos dicen todo lo contrario. Igualmente, las enfermedades cutáneas y los problemas derivados de un exceso de sol, como las quemaduras, son todavía demasiado comunes.
En la actualidad, tomar el sol y lucir una piel bronceada está de moda y es signo de belleza. Es cierto que una exposición controlada y moderada al sol puede tener efectos beneficiosos para algunas enfermedades, además de ser una buena fuente de vitamina D, mejorar la circulación sanguinea y levantar el estado de ánimo.
Sin embargo, es necesario aplicar una buena protección, usar adecuadamente los productos específicos y seguir las recomendaciones de los expertos para prevenir los daños que puede causar en la piel y en la vista. La educación en fotoprotección sigue siendo una asignatura pendiente, ya que, según diferentes encuestas, un alto porcentaje de población en España no se aplica crema solar antes de la exposición y la mayoría de los que sufren quemaduras no eligen el protector adecuado a su tipo de piel.
Protección solar

La cantidad de radiación recibida normalmente es mayor que la capacidad defensiva del cuerpo, por lo que es imprescindible llevar a cabo ciertas medidas preventivas. Así, hay que vestir con prendas adecuadas, usar sombreros y gafas de sol, a la vez que hay que evitar la exposición al sol y los paseos durante las horas de mayor intensidad de radiación ultravioleta, sobre las 2 del mediodia. Además, hay que tener cuidado con los juegos en el agua, ya que la piel mojada aumenta el riesgo de quemaduras, y hay que vigilar con las sombrillas y días nublados, porque, aunque no lo parezca, la arena refleja la radiación y las nubes sólo retienen una parte de ella. Igualmente, la mayoría de perfumes y desodorantes contienen productos fotosensibilizadores, por lo que es mejor evitarlos para que no se produzcan manchas en la piel.
Despues de la exposición solar, una buena ducha servirá para eliminar los restos del producto fotoprotector, del sudor, del cloro o de las sales del mar. En este momento, la piel necesita los cuidados que ofrecen los tratamientos para después del sol (After-sun), tanto en el rostro como en el cuerpo. Se trata de productos calmantes, reparadores y rehidratantes que, en su mayoría, tambien realzan y prolongan el bronceado.
Consejos para protegerse del sol
- Tomar el sol de forma progresiva; empezar con 15 minutos e ir aumentando el tiempo, sin superar nunca las dos horas.
- Aplicar el protector en casa 30 minutos antes de la exposición y en cantidad generosa sobre la piel limpia, seca e hidratada.
- Volver a aplicar el protector cada 2 horas, sobre todo después del baño (incluso con cremas resistentes al agua).
- No exponer al sol de forma directa a niños menores de 3 años.
- Tomar el sol en movimiento, evitar la exposición tumbado o sentado.
- Beber agua en abundancia
- Es imprescindible la protección con gorros, camisetas, gafas, etc.
- Renovar a menudo el fotoprotector, después del baño.
- Evitar las horas centrales del día (12-16 h)
- Extremar las precauciones en las partes del cuerpo más sensibles, como cara, cuello, cabeza, orejas,...
Productos fotoprotectores
Todo el mundo debe utilizar productos fotoprotectores, que sirven par evitar las quemaduras y el envejecimiento prematuro de la piel, a la vez que permiten el bronceado. Se clasifican en:
- Fisicos: son impermeables a la radiación solar, reflejan la luz y son de amplio espectro (rayos ultravioleta, visible e infrarrojo)
- Quimicos: absorben la radiación y la transforman en otra energía inocua para piel.
- Órgano-minerales: absorben y reflejan la luz. Se trata de filtros quimicos insolubles que aúnan las ventajas de los químicos (cosmeticidad) y físicos (seguridad).
- Biológicos: son antioxidantes que evitan la formación de radicales libres y potencian el subsistema inmunológico cutáneo.
El más indicado para ofrecer información y consejo sobre el protector solar más adecuado es el dermatólogo, pero además podemos confiar plenamente en alguien tan cercano como el farmacéutico. Él te informará sobre el protector que mejor te va, pues depende del fototipo de piel, los factores estacionales, el tiempo y lugar de exposición y de la medicación o patología de cada persona.
Factor de protección solar
El Factor de Protección solar (FPS) es un índice que nos orienta del tiempo que podremos permanecer al sol sin riesgo de quemaduras.
Existen 6 fototipos diferentes, definidos dsegún el color de piel, del pelo, la tendencia a las quemaduras solares y la aptitud al bronceado. Son características genéticamente programadas, que pueden verse alteradas por la hipersensibilidad al sol, por haber sufrido agresiones climáticas, medicamentosas o cosméticas, o por tener alergia o intolerancia al sol.
Algunos medicamentos que pueden producir reacciones de fotosensibilidad son: anestésicos locales, antiacneicos, antiarrítmicos, anticonceptivos hormonales, antidepresivos tricíclicos, antiepilépticos, antihistamínicos H-1, antiinflamatorios no esteroides, antimicrobianos, antineoplásicos, antiparasitarios, antipsicóticos tipo butirofenonas y fenotiazínicos, diuréticos, antidiabéticos orales, psoralenos y aceites esenciales.